El día que un estudiante empollón (Paul Rust) declara públicamente, durante el discurso de graduación, su amor por una guapa y popular cheerleader del instituto (Hayden Panettiere), todo empezará a cambiar para él.
La leyenda del country Rayna James (Connie Britton) ha tenido una larga carrera que muchos envidian, pero ahora está empezando a caer. Aunque sus fans siguen haciendo cola para que les firmen los autógrafos, ya no llena estadios como antes. Por ello, su discográfica planea una gira de Rayna con una estrella emergente como es Juliette Barnes (Hayden Panettiere), la nueva sensación de la música country.
Datos tomados de FilmAffinity
No soy muy fan de la música country, salvando, claro está, a la gran Dolly Parton y a alguno más que realmente son conocidos más por sus canciones pop.
Empecé a ver a ver esta serie porque aparece Hayden Panettiere, que me cae bien y no recuerdo por qué.
El caso es que empecé a verla y me está gustando mucho la serie aunque sólo voy por el cuarto episodio.
Y precisamente me está gustando la música de estas canciones y cómo consiguen intercalarlas dentro de la trama dramática. Un buen trabajo.
De las camisas que aparecen de vez en cuando es mejor no hablar.
Me ha recordado la serie Smash, otra buena muestra dramático-musical o musical-dramática.
Intérpretes: David Arquette, Neve Campbell, Courteney Cox, Emma Roberts, Hayden Panettiere, Anthony Anderson, Alison Brie, Adam Brody, Rory Culkin, Mary McDonnell
Guión: Kevin Williamson
Música: Marco Beltrami
Fotografía: Peter Deming
Género: Terror
Duración: 111 minutos
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La cinta comienza con un viejo tópico del cine de terror. Sidney Prescott vuelve a Woodsboro, su pueblo natal, diez años después, reconvertida en escritora, pues acaba de publicar un libro sobre los hechos. Allí se reencuentra con el sheriff Dewey y la periodista ya retirada Gale Weathers, que se ha convertido en su esposa, y también con su prima Jill y su tía Kate. No es necesario ser demasiado conocedor del género para predecir que volverán a ocurrir nuevos crímenes, coincidiendo con su llegada. Alguien se ha puesto la vieja máscara de Ghostface y siembra el terror persiguiendo a los jóvenes de la localidad, como a los amiguetes de la joven Jill.
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Wes Craven vuelve a la saga que él mismo empezó para demostrar que sigue siendo el maestro indiscutible en este tipo de cine de terror, con suspense y con humor, que no están reñidos.
Combina a los viejos protagonistas con jóvenes más en el candelero, como puede ser Emma Roberts, la sobrina de Julia Roberts.
Critica la violencia exagerada de nuevas sagas como Saw, a la que nombra, y recupera las reflexiones cinematográficas, propias y de otras películas.