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Esta noche en Paramount Channel: Cuando ruge la marabunta.
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(*) No vale hacer trampas: Sólo si tienes hormigas. Si ya las has matado: ¡Ah, se siente!
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El libro se desarrolla en una versión postapocalíptica de la ciudad de Los Ángeles, comprendida entre el año de 1976 y 1979. El protagonista, Robert Neville, ha sobrevivido a una pandemia que ha arrasado con todas las personas que había en la Tierra; sin embargo, éstos no están muertos, sino que se han convertido en portadores de una bacteria que produce los clásicos síntomas del vampiro mítico, dividiéndose en dos clases: los infectados, quienes en vida contrajeron la bacteria y los vampiros, los muertos que resucitaron gracias a la bacteria.
La vida de Neville es muy monótona: en el día, él repite la misma rutina; repara su casa, revisa el sello de sus ventanas, fabrica cuerdas donde colgar ajo y elimina los cadáveres de vampiros que yacen sobre su césped, además de salir por comida e ir a cazar vampiros. En la noche, Neville se sienta a escuchar música clásica y beber whisky mientras intenta distraerse de los elementos del pasado vigentes en su memoria y de los alaridos de burla e incitación que dan los vampiros fuera de su casa, perdiendo la cordura ocasionalmente.
En su vida personal, por otra parte, este hombre ha estado aislado de la sociedad durante casi tres años, y su cordura se mueve en la cuerda floja. Si bien Neville consigue adaptarse a esta vida, los recuerdos del pasado de su esposa y su hija no dejan de atormentarlo. La compañía para él es algo que anhela durante la novela, y en una parte de ésta, cuando aparece un perro libre de la bacteria fuera de su casa, éste hace todo lo que puede para ganarse su confianza.
Es una novela muy lograda escrita por uno de los maestros de la literatura de ciencia-ficción y el terror. Por lo corto del relato podría pensarse que es una obra menor pero nada más alejado de la realidad.