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sábado, 28 de septiembre de 2013

Últimas novelades


Dos novelas de dos Migueles, dos autores que han pasado por el Museo del Soldadito de plomo en las Jornadas sobre novela histórica y por Bibliocafé, desarrollando cada uno de ellos su correspondiente Liturgia literaria, aunque sólo he reseñado la de Miguel Badal.


Dos novelas históricas de diferentes épocas de nuestro país.
Me parece que me van a gustar. Espero no equivocarme.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Liturgia literaria de Miguel Ángel Badal


El pasado miércoles 13 de febrero teníamos cita en Bibliocafé pues había nueva liturgia literaria.

Comenzó Miguel Ángel Badal esta liturgia, su liturgia, diciendo que le hacía mucha ilusión estar allí pero que había presenciado las de otros escritores y no sabía si tendría algo interesante que decir, porque cree que él no tiene método.

El ingrediente principal de mis novelas es la pasión, la pasión de escribir, al contrario de cuando copias una receta de tu madre y no sale lo mismo, no sabe lo mismo, porque tú copias, no hay pasión.

Cree que lo primero que se necesita para escribir es una motivación, no una historia.

¿Por qué me dedico a la novela histórica?
Me permite combinar dos de mis pasiones: la literatura y la historia.
La parte de la literatura le viene de familia pues su padre fue poeta y murió muy joven; él, sin embargo, no se ha inclinado por la poesía.

Discrepa con Jason Webster -ya es la tercera alusión a la liturgia de Jason, en otras tantas, y me fastidia oírlo porque me la perdí (Nota del anotador)- sobre que la coletilla de escritor hay que ganárselo: publicar y ya se verá.

Su otra pasión, la historia, siempre estuvo muy presente en su casa, en su vida: vivió en un pueblo amurallado de Cuenca, de allí salió para estar interno dos años en el colegio del convento de Uclés, y posteriormente se trasladaron a vivir a Cuenca.

Un libro sobre la historia de los reyes de Bizancio que le regalaron con 16 años transformó su vida. Aunque escrito en el siglo XII puede considerarse una novela histórica, a pesar de que este concepto nacerá en el siglo XVIII.


Después pasó a hablar del espacio de trabajo.
Cuando se sienta frente al ordenador ya tiene la historia en la cabeza, incluso diálogos, esta labor la ha realizado en cualquier otro sitio y momento, pero cuando se trata de escribir necesita un lugar ordenado y siempre el mismo.

Necesita tener a mano los libros, no sólo por necesidad, también es algo estético y te recuerdan lo que estás haciendo, para qué trabajas.
Por ello le gusta presentar sus libros rodeado de más libros, en librerías.

Le sorprende Jason, de nuevo lo cita, con que un escritor no necesita leer para escribir. Él acepta que lo que lees te influye, que puede llegar a castrar al escritor pero él ya no lee por placer, el 95% de lo que lee es por trabajo para documentarse.

Para poder trabajar necesita unos ingredientes que no pueden faltar:
- café: la gasolina para que el motor se ponga en marcha,
- un teclado que suene (así como suena),
- tener una mujer como la suya, Mireia, que no cuestiona, no censura, respeta..., según dijo, debería aparecer su nombre junto al suyo,
- música, que ha comprobado que amansa a las musas. Escucha, principalmente, heavy metal, y cree que la atmósfera de la música que escucha se llega a transmitir al papel: épica, angustia, melancolía, etc.

Documentación
Cree que hay que sumergirse en la atmósfera de la época, no sólo buscar un dato concreto, de ese modo, aunque sólo aproveches en la novela el 1% de lo leído, llevarás el resto el cabeza y se notará al escribir.

La documentación, por tanto, no es sólo el dato histórico concreto sino bajar a lo cotidiano y eso es muy difícil pues no hay muchos libros que hablen de la vida cotidiana en épocas concretas.
Y aquí habló de los juegos de rol para explicar lo importante que es lo de imbuirse en la atmósfera de la época.
Los juegos de rol tienen, entre su documentación, un libro donde se explica al jugador el mundo en el que se desarrolla la aventura para que lo tenga presente y pueda utilizar esa información si le es preciso.
También hizo aquí una mención a Tolkien sobre este tema de las atmósferas pues el escritor llegó a crear lenguajes en ese mundo de la tierra media.

También es importante la documentación visual sobre la época y lo ejemplificó con una imagen de las Cantigas sobre cómo se saca una flecha. Ese método, desconocido para él, lo trasladó a uno de sus libros después de verlo.

Piensa todos los detalles, no se imagina a los personajes moviéndose en una bruma, llegando a hacer planos y perspectivas de edificios y lugares para situar correctamente la acción.

Y un último punto es la documentación experimental que le da su faceta de recreador, en la que intenta vivir alguna situación del personaje.
Pertenece al grupo Conca que recrea acciones de los siglos XII y XIII.
La palabra recreador le pesa mucho porque los recreadores vieven por la recreación, sin más, él lo hace para poder escribir.

Su primera novela, El señor de Lordemanos, se desarrolla en Galicia y él no ha visitado nunca esa tierra.
En su segunda novela, Como polvo de la tierra, se desarrolla en Cuenca y Teruel y fue más sencilla esa documentación pues vivió en esas tierras, en esos pueblos. El grado de meticulosidad es tan grande que llegó a organizar un viaje para medir la anchura de unas calles.

"Cuento muchas cosas porque no pedo contaros nada de mi método.
Yo hago lo que me apetece y, por tanto, lo disfruto".


"La trama está elaborada en mi cabeza cuando empiezo a escribir.
Me gusta escribir en primera persona para que el lector vea l mundo a través de los ojos de uno de los personajes.

Tengo una manera de trabajar antisistemática.
Es un poco el método de construcción de las Fallas, tengo la trama en la cabeza y empiezo a escribir por las partes que más me gustan, luego sigo y sigo hasta llegar a lo menos ilusionante pero con la satisfacción de haber realizado ya lo principal, quedando las zonas de unión, los nexos.

Cuando todo esto está hecho se mete la novela en un cajón y se deja un par de meses.
Luego hago dos copias, para mi mujer y para mí, en las que señalamos, por separado, detalles a corregir.
Esta revisión se repite varias veces.

Las dos novelas se han publicado gracias a certámenes literarios, nunca he enviado nada a una editorial y no sabría cómo hacerlo".

Aquí terminó la conferencia, luego empezaron las preguntas pero yo me tuve que ir.

Me pareció muy interesante, ésta es la quinta liturgia y veo que cada escritor es un mundo, cada maestrillo tiene su librillo, como deber ser.

Me parece una idea estupenda lo de las liturgias literarias, traer a escritores a contarnos cómo desarrollan su trabajo.
Felicito a los integrantes de El Cuaderno Rojo y a José Luis Rodríguez, alam de Bibliocafé, por darnos esta oportunidad de aprender y disfrutar al mismo tiempo.

viernes, 8 de junio de 2012

Novela histórica cervecera

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Organizado con El Cuaderno Rojo, y con motivo de las publicaciones en distintos formatos de "Venganza de sangre", de Sebastián Roa, "Devotio, los enemigos de César" de Gabriel Castelló y "El Señor de Lordemanos" de Miguel Badal, organizamos esta mesa redonda y desenfadada, donde correrán abundantes las palabras y la bebida, ya que podréis consumir todas las que queráis en nuestro Happy hour (2x1 en bebidas durante el evento). 
En la tertulia, abierta a todos los presentes, los autores nos hablarán de su visión de la novela histórica y sus distintas experiencias de publicación recientes.
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Ayer acudí a Bibliocafé después de varias semanas. Había recibido una invitación de José Luis, alma de ese bendito antro, a través de feisbuk, de donde he tomado el cartel, la convocatoria y la foto, e hice lo posible para estar allí.
Y mereció la pena.
No conocía a ninguno de los tres escritores, sólo del primero, Sebastián Roa, tenía alguna referencia de su novela Venganza de sangre, pero sólo eso.


Por cierto, antes de que se me olvide: en la fotografía Sebastián está sentado a la izquierda, a su izquierda está Gabriel y en el extremo derecho, detrás del cartel, Miguel.


Empezó fuerte el debate pues la primera cuestión que plantearon los escritores fue si la novela histórica debe entretener y a la vez enseñar.
El tendido estuvo dividido, hubo quien dijo que sí, que espera aprender de una época, un hecho, una persona al leer una novela histórica pero lo primero que tiene que tener es una buena trama que le atrape.
Hubo quien dijo que sólo quería que le entretuviera porque no podía conocer al autor del libro y se cuestionaba la fiabilidad del escritor.


Esta intervención dio paso a si el autor debe ser fiel a la historia o se puede permitir licencias. Los tres escritores fueron taxativos en este punto: el autor ha de ser veraz en lo que dice. Lo difícil, en esto también estuvieron de acuerdo, es dar con una trama interesante que se amolde a los hechos históricos.
Aquí Sebastián dijo que, después de varias novelas históricas, si tuviera que matar a un personaje histórico en una fecha diferente a la real por necesidades de su historia lo haría, y lo explicaría en una nota al final del libro.


Esto puso sobre la mesa el tema de las notas a pie de página. Hubo parte del público que las aborrecen y otra parte que las agradecen.
Otra escritora, Marta Querol, dijo que depende: Una nota sucinta se agradece, una nota que ocupa 3/4 partes de una página es mejor andarla al final del libro.
El escritor Santiago Álvarez, conocido de S. Cid, también estaba el detective Mejía, dijo que no concebimos las notas en una novela negra y sí en una histórica.


Y aquí se planteó la duda: ¿Qué es una novela histórica? Para una espectadora, que siempre aparece con sombrero, no es novela histórica cualquier obra que se desarrolle en una época anterior. No es novela histórica, según su opinión, ni Los pilares de la tierra, ni El nombre de la rosa.


Un profesor de secundaria contó su experiencia con un libro sin mucha base histórica, El código Da Vinci. Fue lectura durante dos año en su clase y en el viaje de fin de curso a París, siempre es a París, los alumnos se interesaban por la Gioconda al llegar al museo. Eso ocurrió los dos años que se tuvieron que leer esa novela.
Desde entonces pasan por delante del cuadro como pasan  por los demás. Lo que quería explicar con este ejemplo es que siempre será mejor leer algo con fallos que no leer, y que aquel libro sirvió para que los alumnos preguntasen en el viaje.
Ante esto hubo gestos de desaprobación.


Hubo más cosas, pero sería otra historia, novelada o no.
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Lo de la cerveza.
José Luis, que no asistió por estar en el Feria del libro de mi pueblo, nos obsequió con un Happy Hour y tuvimos 2 bebidas al precio de una, lo que fomentó la intensidad del debate.
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