En estos tiempos que nos tocan vivir están tristemente de moda los desahucios.
Y la Iglesia también se ha subido al carro.
Según cuentan los periódicos, el Papa Benedicto XVI ha enseñado la puerta del belén al asno y el buey en su último libro, La infancia de Jesús.
Estos últimos días de noviembre, en muchos hogares, se estaban sacando las cajas del belén para proceder a montarlo.
Ahora se plantea un dilema con dos de las figuritas que siempre tocaba poner a los más pequeños de la casa.
¿Se ponen o no se ponen?
¡Uy, perdón! me he equivocado de enlace, éste es el válido.
En una tienda de la calle Quart que se dedica a elementos del belén tienen uno que casi está a la última, sin animales, pero le sobra el Rey Mago de la izquierda porque parece ser que tampoco lo adoraron en el portal.
Esta teoría aparece explicada en El mesías ario, sustentada en diversos escritos y en la vasta iconografía pictórica en la que los Reyes Magos presentan sus regalos a un Niño ya en las rodillas de la Virgen, por tanto no es un recién nacido.
Por si, figurita a figurita, desaparece el belén, he elegido mi árbol de Navidad.
La obra se llama Preserpina, la reina y es de Ripollés, pero cuando la vi me pareció un árbol de Navidad, raro, pero igual de raro es un belén sin asno, buey y los Reyes Magos.