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jueves, 9 de enero de 2014

Presentación recomendable


El próximo día 29 de enero Marta Querol presenta su segunda novela en papel, Las guerras de Elena.
Yo ya la leí, así que puedo recomendarla antes de su presentación oficial, y la presentación también la recomiendo pues Rafa Marí y Mª Vicenta Porcar siempre dicen cosas interesantes.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Libro: Las guerras de Elena


Las guerras de Elena
Marta Querol
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Edita B de Books en formato electrónico
Edición de abril de 2012
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La nueva novela de la autora de El final del Ave Fénix. Dos mujeres, un hombre, una ambición común y el futuro de una niña se combinan en una historia de traiciones, negocios, y guerras personales en la España de los años sesenta.Verónica ha dinamitado el matrimonio entre Elena y Carlos. Las dos mujeres son conscientes de qu e es el primer paso en una escalada que Elena, en defensa del futuro de su hija, trata de impedir. La lucha contra una sociedad embalsamada, las circunstancias adversas, los valores tradicionales y lo inevitable del destino, constituyen la vida de Elena y condicionan la de su hija que crece en el centro de las hostilidades. Las guerras de Elena es una obra de intriga social que no defrauda, donde las pasiones permanentes del ser humano se desgranan permitiendo al lector convivir con personas en lugar de con personajes. Tras triunfar en internet con El final del Ave Fénix (finalista del Premio Planeta 2007), Marta Querol regresa con esta impactante novela.
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En cuanto vea a Marta Querol le diré que ya me he leído el libro, en un día, no podía dejarlo y lo mismo me pasó con El final del Ave Fénix, y que estoy deseando empezar a leer el último volumen de la trilogía.
Y no digo más.

domingo, 24 de febrero de 2013

Una presentación monstruosa


El jueves pasado hubo presentación a lo grande de un libro en Bibliocafé.
A lo grande porque hubo fiestuqui pues el libro lo merecía.
Digo lo merecía sin haberlo leído, esa razón ya vendrá después, espero.

11 monstruos por encargo es un libro de relatos de los actuales componentes del grupo El cuaderno rojo.

11 autores que primero aportan un relato de extensión normal y luego otro, un microrrelato de no más de 100 palabras.


En la mesa se sentaron Marta, la editora, perdón pero no recuerdo el apellido, Marina López, autora y coordinadora, Santiago Álvarez, autor, Antonio Penadés, escritor y prologuista del libro y Santiago Posteguillo, de profesión sus romanos.

Empezó a hablar Marta, que nos contó que ACEN es una joven editorial con una gran labor social hacia las personas con discapacidad y que se entusiasmó al presentarle este proyecto.
Agradeció que los autores hayan cedido sus derechos y espera que con los beneficios obtenidos se desarrolle un taller que ya tienen programado para dentro de unos meses.

No tendría por qué decir que Marta tiene una discapacidad pero si no lo hiciera no podría reflejar mi admiración por sus palabras, su ánimo y sus pocos nervios, supongo que irían por dentro. Creo que todos pensamos lo mismo y por ello se llevó la ovación más fuerte de todo el evento.

Luego le tocó el turno a Antonio Penadés, que nos contó un poco la historia de El Cuaderno rojo, un grupo de alumnos de su taller de escritura y del de Santiago Posteguillo que imparten en el Museo L'Iber.
Alumnos que al acabar su curso pensaron que su relación no acabara ahí y quedado una tarde para hablar, y otra, y así hasta hoy.
Esto empezó en 2009 y en 2011 recalaron en un Bibliocafé recién inaugurado.

El siguiente en hablar fue Santiago Posteguillo, momento en el que me di cuenta del gran fallo que había cometido por no llevar la libreta para tomar notas pues las intervenciones de Posteguillo son clases magistrales, no puede negar que es profesor, de literatura y que debe ser bueno.

Habló de la importancia del relato en la literatura y en el cine.
Imparte una asignatura sobre literatura inglesa que se desarrolla en un trimestre. Obviamente no puede pedir a los alumnos que se lean varios libros para luego hablar sobre ellos en clase.
-No puedo pedir que se lean el Ulises de Joyce pero sí Los muertos, un relato que está dentro de Dublineses y que llevó al cine John Huston.
Esta táctica la tiene que repetir con otros autores por falta de tiempo.
-El Drácula que hoy conocemos fue en un principio un relato que Bram Stoker hubo de alargar ante la insistencia de sus amigos.
Esto ha ocurrido en multitud de ocasiones.
Y nos descubrió a la persona que más agradecida debe estar a los relatos, que no es otro que Humphrey Bogart, quien cayó rendido ante Lauren Bacall cuando ésta le dijo aquello de: "Si me necesitas, silba..." en Tener y no tener, película de Howard Hawks basada en un relato de Ernest Hemingway.

Y seguro que comentó algún otro ejemplo pero no lo recuerdo.


Luego fue el momento de los autores, de dos de ellos, el resto de los once estaban entre el público, por cierto, llenazo total en Bibliocafé, me recordaba el día de su inauguración.

Marina López citó a cada uno de los autores y comentó no ya los relatos sino el estilo de cada uno.

Santiago Álvarez -un hombre del Renacimiento en palabras de Posteguillo, y yo lo confirmo pues lo mismo da una charla sobre Scrivener que sobre Tolkien o sobre la música de El señor de los anillos, que han tenido sus correspondientes anotaciones- tuvo palabras de elogio para todos, como todos, y especialmente para José Luis Rodríguez, alma de Bibliocafé y autor de uno de los relatos, bueno de una pareja de ellos, largo y corto.
Luego, los presentadores y los autores de la mesa, leyeron unas frases de cada relato. Hubo su puntito de mala leche pues las frases que Santiago había preparado para Marina contenían excesivas erres, con las que ella se lleva bastante mal al pronunciarlas.

El listado de autores es:
- Bernardo Carrión,
- Miriam Jiménez Iriarte,
- Santiago Álvarez,
- José Luis Rodríguez-Núñez,
- Jordi Llobregat,
- Elena Agúndez,
- Raúl Borrás San León,
- Marina López,
- Enrique Huertas Bellido,
- Joana Chilet,
- Sebastián Roa.


Se acabó la presentación, que no el acto pues faltaba el picoteo, que yo aproveché para intentar conseguir las dedicatorias de los autores, que no pude conseguir al cien por cien pues debía irme a casa como Cenicienta.

Pero el jueves que viene, que hay mesa redonda sobre literatura fantástica, volveré con mi libro a por más.

En el acto, aparte de los autores, ya mencionados, hubo otros escritores, asiduos a Bibliocafé como Marta Querol, Josep Asensi o Juan Miguel Aguilera.

miércoles, 30 de enero de 2013

Liturgia literaria de Marta Querol


La Liturgia literaria del mes de enero ha estado a cargo de la escritora Marta Querol, autora de El final del ave Fénix.

El título de su conferencia fue: Alguien que no pensó jamás en escribir.

Mi vida, hasta 2003 era del siguiente modo:
- de dia: bien, lo de siempre, trabajo, familia, casa...
- de noche: llorar, llorar y llorar
Hasta las 6.23 a.m. del 7 de septiembre de 2003. Ese instante fue el Momento 0, el Big Bang.

Empecé a escribir lo que me agobiaba, contándoselo a otra persona.

A partir de ahí, empezó a escribir con un horario más o menos fijo y se le abrió el cielo.
Con el tiempo vio que tenía el embrión de una historia, El final del ave fénix.
No podía parar de escribir pero lo hacía sin método, sin documentación previa, sin esquema ni objetivo final, sin saber si valía o no.

El libro comenzó a partir de una carta de un familiar que contaba su historia y la memoria que tenía ella de la familia y de su infancia.

En paralelo a esto seguía el trabajo, la casa, la familia...

La única documentación con la que trabaja es la colección del NODO que salió con EL MUNDO, internet y las conversaciones con personas que vivieron la época del libro.

La historia empieza a crecer y crecer y crecer, entrándole el pánico a que se convierta en la historia interminable. Decide cortar y comprimir lo que sucede a partir de los años 60. Esto que corta lo guarda y se convertirá en Las guerras de Elena, la segunda parte de una trilogía.
Pero esto último es adelantarse mucho a la historia.

Para su primer manuscrito tiene dos únicos lectores: su marido y una tía de 80 años.
Ante las elogiosas críticas decide presentarlo al premio Planeta.

Posteriormente consigue el informe de lectura de varias agencias literarias y en todos se venía a decir lo mismo: había detalles a mejorar.
En ese momento Marta se enteró que los manuscritos hay que modificarlos varias veces.

Y mientras modifica que te modifica sigue escribiendo su segunda novela, La guerras de Elena, que se desarrolla entre 1967 y 1976.

Ahora ya cree tener una liturgia o método de trabajo que ha utilizado en esta segunda parte:
- fichas de personajes,
- fichas de capítulos con esquemas de acciones, marcando con colores las escenas de tensión, amor, etc.,
- resúmenes de capítulos.
Como el libro trata de dos familias también marcaba la participación de las mismas para que la historia estuviera equilibrada.

Como hay una parte que se desarrolla en Beirut estuvo leyendo en la hemeroteca del periódico Las Provincias los diarios de esa época (1967-1976)

De nuevo tuvo dos lectores para el manuscrito: su marido y su tía, ahora con más años, claro.

Pero esta vez, aunque le repitieron que la obra era la leche, decidió que alguien profesional le diera su opinión y contrató a una agencia. 


La tercera novela, con la que acaba la trilogía de las dos familias, la está escribiendo con  Scrivener.

Aquí le preguntaron si se sentía cómoda al utilizar el programa. Marta dijo que sí, es un programa muy organizado, con el que es fácil encontrar la información y la puedes tener toda en pantalla.

A la pregunta de con cual de las novelas se sentía más satisfecha, la autora respondió que todavía no se siente escritora pues considera la trilogía como un solo libro y lleva 2/3. Cuando acabe de cerrar el proyecto ya vera cómo se siente.

"El final del ave fénix" acaba y puedes no leer más.
"Las guerras de Elena" no acaba por lo que tienes que leer el tercero y para ello tienes que escribirlo.

Tiene una historia para una novela nueva pero no quiere empezar a desarrollarla porque dejaría de escribir el libro, la tercera parte con el que está en estos momentos.

Volvieron a preguntarle por el programa, si antes fue Santiago Álvarez esta vez fue el detective Mejías, y ella dijo que un capítulo vienen a ser unas 4.500 ó 5.000 palabras. Al llegar a las 2.500 repasa lo escrito para quitar lo superfluo y centrarse en lo fundamental de ese capítulo.

En una novela de esta clase, la tensión se mantiene a través de la empatía con los personajes. No hay búsquedas de tesoros. ni crímenes, el lector empatiza con los personajes y quiere saber qué les pasa.
Son novelas intimistas, de personajes, sin acción.

Surgió la pregunta de cuánto hay de la familia de ella en las novelas pues tuvieron negocias de moda infantil.
Ella explicó que los libros no son la historia de su familia pero que hay coincidencias temporales y de situación por ser los más cercano que tenía, pero explicó que la tercera novela la empezó a escribir en tercera persona y al llegar a las 80 páginas no lo vio claro y optó por reescribirla en primera persona, eliminando escenas. De este modo está consiguiendo un tono distinto a los de los libros anteriores.

Vicente Marco preguntó si a raíz del informe de la agencia literaria prostituyó la novela hacia lo comercial, a lo que Marta contestó que no, que el informe era muy técnico, no entraba en esos asuntos.

Sebastián Roa citó a Jason Webster acerca de que los escritores ingleses intentan no ponerse entre el lector y el libro.
Marta dijo que ella utiliza un estilo muy simple, con sencillez, un lenguaje correcto y cuidado, no ramplón, pero sin tener que tener un diccionario al lado.

Hubo alguna pregunta más pero creo que lo sustancial ya está reflejado.

La siguiente Liturgia literaria es pasado mañana, día 1, con Javier González, escritos con varias obras en su haber y que viene desde los Madriles.


domingo, 23 de diciembre de 2012

Premios literarios: ¿la gran estafa?


El tema de esta mesa redonda de Bibliocafé era hablar sobre premios literarios.
Los tertualianos eran, de izquierda a derecha:
Carmen Amoraga, finalista del Premio Planeta, Marta Querol, finalista del Premio Planeta, José Luis Rodríguez, alma de Bibliocafé y Vicente Marco, ganador y finalista de diversos premios literarios.

Después de las consabidas presentaciones por parte de José Luis y de dar la cifra de premios literarios en España, 3.500 el año pasado, empezó a contarnos su experiencia Marta Querol.

Se presentó al Premio Planeta por inconsciencia, tenía una novela recién escrita, buscó un listado de premios literarios y el más cercano en fecha era el Planeta.
Cumplía las bases en cuanto a número de páginas y sólo tuvo que registrar la novela, lo hizo en la Biblioteca Valenciana de San Miguel de los Reyes pues es una premisa para poder presentarse.
Como era grande su ignorancia sobre cómo funcionaba el Planeta puso una alerta en Google.
Entregó la novela el 8 de junio y el 11 ya había una alerta, 4 días antes de finalizar el plazo de entrega de los originales.


Hacía referencia a un blog en el que se daban pistas ( último párrafo de Ingenuidad franciscana) sobre el ganador, que sería Boris Izaguirre.
Aunque el premio se hace público el 15 de octubre en una gala de entrega, en septiembre Juan Palomo habla en EL CULTURAL de EL MUNDO de "un premio con plumas".

La prensa publica el listado de los 10 finalistas, con seudónimo, se ve en el periódico y llama a la editorial. Allí le informan que el viaje se lo costea el interesado pero tiene dos invitaciones para la gala de entrega.

De los 8 que sabían que no iban a ganar sólo acudieron 2.

Rafael Borrás, muchos años dentro de la editorial Planeta y, por tanto, buen conocedor de los tejemanejes del premio dice en La guerra de los Planeta que lo que no está claro es si los ganadores saben el orden, es decir, si van a ser primeros o segundos.

Marta Querol continuó explicando que es norma editorial no publicar a los finalistas ese año ni el siguiente, ni en la editorial ni en ninguna otra del grupo.
Ella quedó la sexta y comprobó que, además de no poder publicar en el grupo Planeta, ninguna otra editorial quería su libro porque nadie quiere publicar una obra finalista de otra editorial.
Participar en el Planeta es cerrarse las puertas porque si no ganas no publicas.

Eso sí, le dio la confianza de saber que podía ser escritora, y consiguió el informe de lectura de su novela, en el que se le comparaba con Mercedes Salisachs.

Terminó su intervención aconsejando que si quieres que te lean tienes que elegir bien el premio al que te presentas porque puedes ganar pero tu obra se puede quedar en un cajón.

Pasó el testigo a Vicente Marco, ganador o finalista en una treintena de premios literarios.
Empezó diciendo que, tristemente, donde hay dinero hay un chorizo al lado.

Se preguntó si los premios mediáticos están reñidos con la calidad literaria.
Contó que una vez presentó una obra de otro autor. A él lo presentaron como ganador de diversos premios literarios y después de presentar la obra el autor se vanaglorió de no haber ganado ningún premio literario y que eso era síntoma de que tenía calidad literaria. (Eso lo dijo el autor de su propia obra)
Vicente no supo qué hacer, aquella situación le pareció delirante.

A los treinta y tantos años (hace unos meses, acotó y carraspeó) se presentó a un premio de novela corta y lo ganó. Se preguntó qué hubiese pasado si hubiese perdido, quizá hubiese probado 2, 5 ó 10 veces más y luego hubiese dejado de escribir. Quizá.

El año que Marta se presentó al Planeta lo ganó J. J. Millás con una novela autobiográfica, cosa que todavía no entiende Vicente pues las obras han de presentarse con seudónimo.

Él ha sido miembro de jurado varias veces. Una vez quedaron 4 finalistas y el miembro que formaba parte de la organización pidió abrir las plicas antes de elegir al ganador por si había alguien que no les cayera bien. Las abrieron y lo declararon desierto.
Otra vez ocurrió que se pidió rescatar un relato descartado por el jurado de preselección. 
Cosas kafkianas.

El día que recoges el premio es un día mágico, al día siguiente sigues siendo el mismo gilipollas de siempre.

Marta intervino para decir que no critica la política de Planeta porque entiende que no apuesten 600.000 € por un autor desconocido, y que cuando participas en ese premio ya sabes, o deberías saberlo, a qué juegas.

Vcente repuso que para ti es gratificante pero es una mentira y lo peor es la intención de dar apariencia de limpieza.

Quien se haya fijado en la foto de inicio se habrá dado cuenta que la persona de la izquierda no es Carmen Amoraga, es Sebastián Roa, escritor galardonado con varios premios literarios, pero José Luis y Vicente le llamaron Carmen varias veces a lo largo de la mesa redonda.
Cuando iba a comenzar a hablar Sebastián, Marta indicó que la novela con la que Carmen quedó segunda en el Premio Planeta, El tiempo mientras tanto, es espectacular.

Sebastián dijo que no entendía cómo Lorenzo Silva podía haber ganado el Planeta de este año con una novela protagonizada por los guardias civiles que han protagonizado otras anteriores. El nivel de corrupción es proporcional a la cuantía del premio.
Él elegía premios con una dotación entre 3.000 y 4.000 euros en el caso de novela y de 1.200 a 1.500 euros en el caso de relatos.

De estos premios amañados dijo que no son una estafa penal pero sí una estafa moral. Y a ello hay que añadir que hay premios en los que las bases permiten publicar la obra durante un plazo de 5 años, con lo que ganes o pierdas puedes tener tu novela bloqueada sin publicar.

Un editor sabe que si un autor ha ganado premios de pequeña cuantía es que es bueno porque esos premios son más limpios.

Vicente Marco se iba a presentar al Premio Nadal hasta que leyó la base nº 14 acerca de que se quedan los derechos d ela obra para hacer con ella lo que quieran.

Los premios sirven para el curriculum, su último libro, que presentó al día siguiente, se ha publicado gracias a haber ganado otro premio y una editorial le llamó interesada en sus obras. Esta editorial, sevillana, se llama Autores premiados.
Los premios sirven para el curriculum y sobretodo sirven a los autores de relatos o de poesía, para los que es muy difícil publicar.

Una persona del público, un poeta ¡Dios mío!, intervino para contarnos que el se presenta a algunos premios importantes para saber si su obra es buena por el puesto en que queda, porque sabe que los premios importantes están dados, y citó a las editoriales Visor e Hiperión como culpables de esto.

Marta Querol, que también ha intervenido como jurado, comentó que a veces el jurado de pre-selección escoge cuatro novelas muy malas junto con la que debe ganar para que el jurado no tenga opción. En este caso el jurado es honesto pero el premio no.

Terminó José Luis diciendo que, habiendo tantísimos premios, la mayoría pasan desapercibidos y que la gente compra los premios comerciales.


Yo puedo añadir a todo esto que este verano hemos tenido el caso flagrante del Premio RBA de novela negra, dorado con 120.000 euros y que ha recaído en Michael Connelly.
El escrito se lo merece, tengo 20 novelas suyas, pero todo fue un montaje para robar el escritor a Ediciones B.

Y con esto... se acabó

martes, 11 de diciembre de 2012

Libro: El final del ave Fénix


El final del ave Fénix
Marta Querol
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Fotografía de cubierta: Thinkstock
Edita Ediciones B
1ª edición: noviembre de 2012
527 páginas
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La historia desde 1934 hasta nuestros días de dos familias, los Lamarc y los Company, cobra vida en El Final del Ave Fénix. 

Cuando en España comenzaba a presentirse la Guerra Civil, en cada una de estas familias, verán la luz dos niños, Elena y Carlos, cuyas vidas estarán predestinadas a cruzarse. Irán creciendo en dos mundos paralelos, sin conocer ninguno de ellos el afecto de una familia al uso. Elena, como la hija mayor de un matrimonio frívolo y de clase alta, que la acepta como una más de sus posesiones materiales; y Carlos como el pequeño de una familia modesta, dividida por la tragedia, y que aprende a sobrevivir en las calles durante la guerra. En un mundo en que nada es lo que parece, plagado de intrigas, lujos, miserias y de situaciones límite, irán creciendo hasta que en la edad adulta, unidos en una tormentosa relación en la que los negocios se mezclan con la pasión, se tendrán que enfrentar con sus propios fantasmas. A partir de los últimos instantes de la vida de su madre, Lucía intentará recomponer, en un flashback, el complejo puzzle que fue su existencia y la de los seres que la rodearon.
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Novela con la que Marta Querol quedó finalista del Premio Planeta en 2007.
Se ha dicho de este premio que la novela buena es la que "dejan" como finalista, que la ganadora sólo está para vender. No sé cuánto hay de verdadero en ello, pero en este caso concreto sí puedo decir que me parece una buena novela.
Hacía mucho tiempo que, con una novela que no fuera de intriga, no dejaba de leer hasta acabarla, y con El final del ave Fénix ha ocurrido, las últimas 400 páginas las leí de un tirón.
Quería saber, necesitaba saber qué les pasaba a Elena y Carlos.

Me ha gustado mucho y espero poder decírselo a Marta el próximo día 19 en Bibliocafé, ¿dónde si no?.

lunes, 16 de abril de 2012

Habrá que ir

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Siempre es un placer escuchar a Anika Lillo y a Marta Querol hablando de libros.
Y si la librería está en una calle con ese nombre, Rinconada..., pues más.
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