El otro día aparecí por mi librería de referencia a hacer un encargo para mi sobrino y terminé comprando los dos libros de arriba.
Dije que me llevaba cuarta y mitad de azul porque necesitaba rellenar un hueco con libros de ese color.
No se sorprendió Maribel al oir tamaña estupidez, no sé si lo que no le sorprendió fue la estupidez o que la dijera yo.
Me contó que no era la primera persona que iba con ese tipo de petición, yo al menos elegí mis libros, responsabilizando de ello al decorador.
Supongo que si por ellos fuera no habría un libro en sus casa, pero eso es otro tema.
Menos mal que no me preguntó si quería los libros azul turquesa.


