Mostrando entradas con la etiqueta descanso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta descanso. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Una experiencia gastronómica

El otro día hablaba de una paella nocturna que nos metimos entre pecho y espalda en casa de unos amigos. Pero hubo más, más y bueno, o rico, rico que dice el de la tele.
.
Como acompañamiento previo del plato principal de la comida del sábado, que fue carne, hicimos -y no es plural mayestático, hicimos entre los tres, mi labor fue la más importante y no siempre valorada, la de dar conversación y estar al tanto de que el nivel en las copas no bajara peligrosamente- hicimos, digo, una frivolidad según receta de la señora de la casa.
.
La frivolidad o aperitivo atendía al nombre de aceitunas con costra.
.
No voy a dar la receta. Habed acudido a la convocatoria que se hizo en tiempo y forma en la sede social de la asociación de la urba, esto es, el bar, el Mirador.
Yo fui, yo estuve, aunque es verdad que no me enteré de la kedada, más listo, me autoinvité tres semanas antes.
.
Bueno, volviendo a las cosas del comer, treinta, 30, XXX, aceitunas con costra, que estaban curiosas, elegantes, ¡xé, de categoría!.
.
Después de esta grata sorpresa, y habiéndome agenciado la receta, repetimos la hazaña en otro casoplón, esta vez, en el de mi hermana.
.
Actuó de cocinero Javier, mi sobrino el pequeño, y yo volví a desempeñar la parte más ingrata del proceso, todo el trabajo de dar conversación, leer y explicar la receta, beberme la cerveza, mi sobrino no, obviamente, y dar buena cuenta de las aceitunas sobrantes, eso sí esta vez, a medias con mi sobrino.
Hubo un ligero contratiempo con el uso compartido del horno pero ello no fue obstáculo para que la experiencia gastrónomica culminara con éxito.
.
Y para que quede constancia de todo ello aquí va una fotografía del resultado, con las aceitunas con costra doraditas después de su paso por el horno.
No sobró ninguna, y eso que esta vez, al ser más, hicimos 60, el doble.
.