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jueves, 17 de octubre de 2013
domingo, 24 de febrero de 2013
Una presentación monstruosa
El jueves pasado hubo presentación a lo grande de un libro en Bibliocafé.
A lo grande porque hubo fiestuqui pues el libro lo merecía.
Digo lo merecía sin haberlo leído, esa razón ya vendrá después, espero.
11 monstruos por encargo es un libro de relatos de los actuales componentes del grupo El cuaderno rojo.
11 autores que primero aportan un relato de extensión normal y luego otro, un microrrelato de no más de 100 palabras.
En la mesa se sentaron Marta, la editora, perdón pero no recuerdo el apellido, Marina López, autora y coordinadora, Santiago Álvarez, autor, Antonio Penadés, escritor y prologuista del libro y Santiago Posteguillo, de profesión sus romanos.
Empezó a hablar Marta, que nos contó que ACEN es una joven editorial con una gran labor social hacia las personas con discapacidad y que se entusiasmó al presentarle este proyecto.
Agradeció que los autores hayan cedido sus derechos y espera que con los beneficios obtenidos se desarrolle un taller que ya tienen programado para dentro de unos meses.
No tendría por qué decir que Marta tiene una discapacidad pero si no lo hiciera no podría reflejar mi admiración por sus palabras, su ánimo y sus pocos nervios, supongo que irían por dentro. Creo que todos pensamos lo mismo y por ello se llevó la ovación más fuerte de todo el evento.
Luego le tocó el turno a Antonio Penadés, que nos contó un poco la historia de El Cuaderno rojo, un grupo de alumnos de su taller de escritura y del de Santiago Posteguillo que imparten en el Museo L'Iber.
Alumnos que al acabar su curso pensaron que su relación no acabara ahí y quedado una tarde para hablar, y otra, y así hasta hoy.
Esto empezó en 2009 y en 2011 recalaron en un Bibliocafé recién inaugurado.
El siguiente en hablar fue Santiago Posteguillo, momento en el que me di cuenta del gran fallo que había cometido por no llevar la libreta para tomar notas pues las intervenciones de Posteguillo son clases magistrales, no puede negar que es profesor, de literatura y que debe ser bueno.
Habló de la importancia del relato en la literatura y en el cine.
Imparte una asignatura sobre literatura inglesa que se desarrolla en un trimestre. Obviamente no puede pedir a los alumnos que se lean varios libros para luego hablar sobre ellos en clase.
-No puedo pedir que se lean el Ulises de Joyce pero sí Los muertos, un relato que está dentro de Dublineses y que llevó al cine John Huston.
Esta táctica la tiene que repetir con otros autores por falta de tiempo.
-El Drácula que hoy conocemos fue en un principio un relato que Bram Stoker hubo de alargar ante la insistencia de sus amigos.
Esto ha ocurrido en multitud de ocasiones.
Y nos descubrió a la persona que más agradecida debe estar a los relatos, que no es otro que Humphrey Bogart, quien cayó rendido ante Lauren Bacall cuando ésta le dijo aquello de: "Si me necesitas, silba..." en Tener y no tener, película de Howard Hawks basada en un relato de Ernest Hemingway.
Y seguro que comentó algún otro ejemplo pero no lo recuerdo.
Luego fue el momento de los autores, de dos de ellos, el resto de los once estaban entre el público, por cierto, llenazo total en Bibliocafé, me recordaba el día de su inauguración.
Marina López citó a cada uno de los autores y comentó no ya los relatos sino el estilo de cada uno.
Santiago Álvarez -un hombre del Renacimiento en palabras de Posteguillo, y yo lo confirmo pues lo mismo da una charla sobre Scrivener que sobre Tolkien o sobre la música de El señor de los anillos, que han tenido sus correspondientes anotaciones- tuvo palabras de elogio para todos, como todos, y especialmente para José Luis Rodríguez, alma de Bibliocafé y autor de uno de los relatos, bueno de una pareja de ellos, largo y corto.
Luego, los presentadores y los autores de la mesa, leyeron unas frases de cada relato. Hubo su puntito de mala leche pues las frases que Santiago había preparado para Marina contenían excesivas erres, con las que ella se lleva bastante mal al pronunciarlas.
El listado de autores es:
- Bernardo Carrión,
- Miriam Jiménez Iriarte,
- Santiago Álvarez,
- José Luis Rodríguez-Núñez,
- Jordi Llobregat,
- Elena Agúndez,
- Raúl Borrás San León,
- Marina López,
- Enrique Huertas Bellido,
- Joana Chilet,
- Sebastián Roa.
Se acabó la presentación, que no el acto pues faltaba el picoteo, que yo aproveché para intentar conseguir las dedicatorias de los autores, que no pude conseguir al cien por cien pues debía irme a casa como Cenicienta.
Pero el jueves que viene, que hay mesa redonda sobre literatura fantástica, volveré con mi libro a por más.
En el acto, aparte de los autores, ya mencionados, hubo otros escritores, asiduos a Bibliocafé como Marta Querol, Josep Asensi o Juan Miguel Aguilera.
sábado, 16 de febrero de 2013
Libro: La loba de al-Ándalus
La loba de al-Ándalus
Sebastián Roa
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Diseño de la cubierta: Alejandro Colucci
Edita Ediciones B
1ª edición: septiembre de 2012
976 páginas
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Mardanish, rey musulmán de toda la zona del Levante, trata durante toda su vida de contener el avance de los aragoneses por el norte y de los almohades fanáticos por el sur, mientras establece relaciones de amistad y protección mutua con el monarca de León y Castilla y muchos otros nobles cristianos. Pero a pesar de su valentía y continuas batallas, finalmente no es capaz de impedir la invasión de los musulmanes del norte de África.
La loba de al-Ándalus es el relato de los hechos reales que sucedieron en un momento decisivo para nuestra historia. La semblanza del rey Lobo, un personaje injustamente relegado, y la invasión almohade, el mayor peligro al que se vieron sometidos los cristianos de la Reconquista.
Una lucha de poder narrada con lenguaje directo, sencillo y evocador, que alterna la acción con el romanticismo y la intriga en una época de héroes, trovas, grandes batallas, fidelidad y traición, muertes trágicas y pasiones desbocadas. Un hito épico en el que se decidió el destino de lo que después se llamaría España.
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Que un libro con 976 páginas no se te haga largo, al contrario, creo que es lo mejor que se puede decir de él.
Esto pasa con La loba de al-Ándalus, cuando ves que te quedan trescientas páginas, sí, 300, empiezas a frenar el ritmo de lectura para alargar el libro un poco más. Yo lo he hecho, aunque sea como hacer trampas al solitario.
Voy a repetir lo que dije cuando hablé de su anterior novela, Venganza de sangre: Me ha gustado mucho.
En el libro anterior había un único personaje principal que no estaba presente en pocas páginas, esta nueva novela es más coral en ese aspecto, con una pareja de protagonistas y unos cuantos secundarios importantes a lo largo del libro.
En el libro anterior había un único personaje principal que no estaba presente en pocas páginas, esta nueva novela es más coral en ese aspecto, con una pareja de protagonistas y unos cuantos secundarios importantes a lo largo del libro.
Sebastián Roa combina muy bien las escenas íntimas con las de batalla y con las de política de alto nivel, creando un ritmo muy ágil.
Y la historia es fascinante, más por lo que de poco conocida tiene.
Un libro caro de precio que su lectura y disfrute compensa.
Muy recomendable.
miércoles, 30 de enero de 2013
Liturgia literaria de Marta Querol
La Liturgia literaria del mes de enero ha estado a cargo de la escritora Marta Querol, autora de El final del ave Fénix.
El título de su conferencia fue: Alguien que no pensó jamás en escribir.
Mi vida, hasta 2003 era del siguiente modo:
- de dia: bien, lo de siempre, trabajo, familia, casa...
- de noche: llorar, llorar y llorar
Hasta las 6.23 a.m. del 7 de septiembre de 2003. Ese instante fue el Momento 0, el Big Bang.
Empecé a escribir lo que me agobiaba, contándoselo a otra persona.
A partir de ahí, empezó a escribir con un horario más o menos fijo y se le abrió el cielo.
Con el tiempo vio que tenía el embrión de una historia, El final del ave fénix.
No podía parar de escribir pero lo hacía sin método, sin documentación previa, sin esquema ni objetivo final, sin saber si valía o no.
El libro comenzó a partir de una carta de un familiar que contaba su historia y la memoria que tenía ella de la familia y de su infancia.
En paralelo a esto seguía el trabajo, la casa, la familia...
La única documentación con la que trabaja es la colección del NODO que salió con EL MUNDO, internet y las conversaciones con personas que vivieron la época del libro.
La historia empieza a crecer y crecer y crecer, entrándole el pánico a que se convierta en la historia interminable. Decide cortar y comprimir lo que sucede a partir de los años 60. Esto que corta lo guarda y se convertirá en Las guerras de Elena, la segunda parte de una trilogía.
Pero esto último es adelantarse mucho a la historia.
Para su primer manuscrito tiene dos únicos lectores: su marido y una tía de 80 años.
Ante las elogiosas críticas decide presentarlo al premio Planeta.
Posteriormente consigue el informe de lectura de varias agencias literarias y en todos se venía a decir lo mismo: había detalles a mejorar.
En ese momento Marta se enteró que los manuscritos hay que modificarlos varias veces.
Y mientras modifica que te modifica sigue escribiendo su segunda novela, La guerras de Elena, que se desarrolla entre 1967 y 1976.
Ahora ya cree tener una liturgia o método de trabajo que ha utilizado en esta segunda parte:
- fichas de personajes,
- fichas de capítulos con esquemas de acciones, marcando con colores las escenas de tensión, amor, etc.,
- resúmenes de capítulos.
Como el libro trata de dos familias también marcaba la participación de las mismas para que la historia estuviera equilibrada.
Como hay una parte que se desarrolla en Beirut estuvo leyendo en la hemeroteca del periódico Las Provincias los diarios de esa época (1967-1976)
De nuevo tuvo dos lectores para el manuscrito: su marido y su tía, ahora con más años, claro.
Pero esta vez, aunque le repitieron que la obra era la leche, decidió que alguien profesional le diera su opinión y contrató a una agencia.
La tercera novela, con la que acaba la trilogía de las dos familias, la está escribiendo con Scrivener.
Aquí le preguntaron si se sentía cómoda al utilizar el programa. Marta dijo que sí, es un programa muy organizado, con el que es fácil encontrar la información y la puedes tener toda en pantalla.
A la pregunta de con cual de las novelas se sentía más satisfecha, la autora respondió que todavía no se siente escritora pues considera la trilogía como un solo libro y lleva 2/3. Cuando acabe de cerrar el proyecto ya vera cómo se siente.
"El final del ave fénix" acaba y puedes no leer más.
"Las guerras de Elena" no acaba por lo que tienes que leer el tercero y para ello tienes que escribirlo.
Tiene una historia para una novela nueva pero no quiere empezar a desarrollarla porque dejaría de escribir el libro, la tercera parte con el que está en estos momentos.
Volvieron a preguntarle por el programa, si antes fue Santiago Álvarez esta vez fue el detective Mejías, y ella dijo que un capítulo vienen a ser unas 4.500 ó 5.000 palabras. Al llegar a las 2.500 repasa lo escrito para quitar lo superfluo y centrarse en lo fundamental de ese capítulo.
En una novela de esta clase, la tensión se mantiene a través de la empatía con los personajes. No hay búsquedas de tesoros. ni crímenes, el lector empatiza con los personajes y quiere saber qué les pasa.
Son novelas intimistas, de personajes, sin acción.
Surgió la pregunta de cuánto hay de la familia de ella en las novelas pues tuvieron negocias de moda infantil.
Ella explicó que los libros no son la historia de su familia pero que hay coincidencias temporales y de situación por ser los más cercano que tenía, pero explicó que la tercera novela la empezó a escribir en tercera persona y al llegar a las 80 páginas no lo vio claro y optó por reescribirla en primera persona, eliminando escenas. De este modo está consiguiendo un tono distinto a los de los libros anteriores.
Vicente Marco preguntó si a raíz del informe de la agencia literaria prostituyó la novela hacia lo comercial, a lo que Marta contestó que no, que el informe era muy técnico, no entraba en esos asuntos.
Sebastián Roa citó a Jason Webster acerca de que los escritores ingleses intentan no ponerse entre el lector y el libro.
Marta dijo que ella utiliza un estilo muy simple, con sencillez, un lenguaje correcto y cuidado, no ramplón, pero sin tener que tener un diccionario al lado.
Hubo alguna pregunta más pero creo que lo sustancial ya está reflejado.
La siguiente Liturgia literaria es pasado mañana, día 1, con Javier González, escritos con varias obras en su haber y que viene desde los Madriles.
viernes, 4 de enero de 2013
Una lista de libros
Bibliocafé ha elaborado una lista con los libros más vendidos en la librería.
Y así aparece en feisbuk:
Es el momento de hacer balance de un año plagado de satisfacciones, con una de esas listas que tanto gustan sobre los libros más vendidos en nuestro local. Para ello, hemos elaborado dos categorías: una, de los libros que han tenido presentación aquí en 2012 (aunque se incluyen los datos de todas las ventas) y otra de los que no la han tenido. La clasificación es en euros y el resultado es:
Libros con presentación
1. La noche en que Frankenstein leyó el Quijote, de Santiago Posteguillo.
2. Locos de atar, de Fernando Navarro.
3. La loba de Al-Ándalus, de Sebatián Roa.
4. El collage de Orsson Beans, de Vicente Marco.
5. Crímenes exquisitos, de Vicente Garrido y Nieves Abarca.
6. Volveré a por tí, de Sonia Valiente.
7. Pichu y la cestita de mimbre, de Eva Larra.
8. Lo inevitable del amor, de Nuria Roca y Juan del Val.
9. Palmeras en la nieve, de Luz Gabás.
10. Hormigas trepando montañas de azúcar, de Marta Salvador.
Libros sin presentación
1. Cincuenta sombras de Grey, de E.L. James.
2. El enredo de la bolsa y la vida, de Eduardo Mendoza.
3. Misión olvido, de María Dueñas.
4. Los asesinos del emperador, de Santiago Posteguillo.
5. Los juegos del hambre, de Suzanne Collins.
6. El jardín olvidado, de Kate Morton.
7. El abuelo que saltó por la ventana y se largó, de Jonas Jonasson.
8. Cincuenta sombras liberadas, de E.L. James.
9. La sombra de la sirena, de Camilla Lackberg.
10. Cincuenta sombras más oscuras, de E.L. James.
En negrita he marcado los libros que he leído o estoy en ello.
Esto indica que soy un borrego más en esto de las lecturas, pero no me arrepiento de haber leído ninguno de los que aparecen marcados, ni siquiera el de las Cincuenta sombras.
domingo, 30 de diciembre de 2012
La Valencia olvidada del rey lobo
Empiezo a leer La loba de al-Ándalus y en la página 23 me encuentro la palabra majuelo , que hacía años, o décadas, que no la oía.
Esto promete.
Su autor, Sebastián Roa, impartió hace unas semanas una conferencia sobre la Valencia en la que se desarrolla su novela. Y digo impartió porque fue una señora conferencia, que más de un catedrático quisiera saber para él.
La conferencia fue en Ámbito cultural de El Corte Inglés.
Aprendimos cómo era la Valencia del siglo XII gobernada por los almorávides, por el rey Lobo que da título a la conferencia y protagoniza el libro, cómo se habían relajado las férreas directrices religiosas y cómo se temía a los almohades, estrictos cumplidores de los preceptos.
Sebastián nos contó la estrecha relación que había entre el rey Lobo y su semejante de Castilla, no así con el de Aragón, que le iba comiendo terreno por el norte.
Supimos cómo era Valencia, sus murallas y sus puertas, sus edificios emblemáticos, con quién comerciaba, cuál era la moda -el rey Lobo y su favorita vestían a la manera cristiana- la civil y la militar.
El que puso atención pudo aprender mucho, y si lee el libro, yo estoy en ello, espero que más.
Luego se pasó al turno de preguntas y ahí el público no estuvimos al nivel del conferenciante.
Hubo una repetición entre varios asistentes dando vueltas al tema de las murallas, no sólo repitiendo lo dicho por Sebastián sino repitiéndose entre ellos.
Quien se fuera de la conferencia sin saber que hay un lienzo de la muralla musulmana de varias plantas de altura que se puede contemplar desde las instalaciones de la Universidad de la Florida en el barrio del Carmen es que se durmió.
En la última intervención se citó a Juan Miguel Aguilera acerca de que una novela histórica debe contener las tres eSes: sangre, sudor y semen.
La pregunta fue cuánto había de cada ingrediente en esta novela.
Fue la pregunta más interesante, de verdad, no porque la hiciese yo.
Sebastián me corrigió diciendo que la cita correspondía a Gabriel Castelló -aunque yo se lo escuché decir a Juan Miguel- y dijo que las proporciones eran equilibradas, aunque no nos contó la famosa escena de la mistela, que ya tengo ganas de encontrármela en el libro.
Aquí vemos a Sebastián con Concha, la responsable del Círculo de Lectura y más cosas de Ámbito cultural de El Corte Inglés.
NOTA: No hago una extensa crónica de la conferencia porque preferí atender al conferenciante y a las imágenes que tomar notas.
domingo, 23 de diciembre de 2012
Premios literarios: ¿la gran estafa?
El tema de esta mesa redonda de Bibliocafé era hablar sobre premios literarios.
Los tertualianos eran, de izquierda a derecha:
Carmen Amoraga, finalista del Premio Planeta, Marta Querol, finalista del Premio Planeta, José Luis Rodríguez, alma de Bibliocafé y Vicente Marco, ganador y finalista de diversos premios literarios.
Después de las consabidas presentaciones por parte de José Luis y de dar la cifra de premios literarios en España, 3.500 el año pasado, empezó a contarnos su experiencia Marta Querol.
Se presentó al Premio Planeta por inconsciencia, tenía una novela recién escrita, buscó un listado de premios literarios y el más cercano en fecha era el Planeta.
Cumplía las bases en cuanto a número de páginas y sólo tuvo que registrar la novela, lo hizo en la Biblioteca Valenciana de San Miguel de los Reyes pues es una premisa para poder presentarse.
Como era grande su ignorancia sobre cómo funcionaba el Planeta puso una alerta en Google.
Entregó la novela el 8 de junio y el 11 ya había una alerta, 4 días antes de finalizar el plazo de entrega de los originales.
Hacía referencia a un blog en el que se daban pistas ( último párrafo de Ingenuidad franciscana) sobre el ganador, que sería Boris Izaguirre.
Aunque el premio se hace público el 15 de octubre en una gala de entrega, en septiembre Juan Palomo habla en EL CULTURAL de EL MUNDO de "un premio con plumas".
La prensa publica el listado de los 10 finalistas, con seudónimo, se ve en el periódico y llama a la editorial. Allí le informan que el viaje se lo costea el interesado pero tiene dos invitaciones para la gala de entrega.
De los 8 que sabían que no iban a ganar sólo acudieron 2.
Rafael Borrás, muchos años dentro de la editorial Planeta y, por tanto, buen conocedor de los tejemanejes del premio dice en La guerra de los Planeta que lo que no está claro es si los ganadores saben el orden, es decir, si van a ser primeros o segundos.
Marta Querol continuó explicando que es norma editorial no publicar a los finalistas ese año ni el siguiente, ni en la editorial ni en ninguna otra del grupo.
Ella quedó la sexta y comprobó que, además de no poder publicar en el grupo Planeta, ninguna otra editorial quería su libro porque nadie quiere publicar una obra finalista de otra editorial.
Participar en el Planeta es cerrarse las puertas porque si no ganas no publicas.
Eso sí, le dio la confianza de saber que podía ser escritora, y consiguió el informe de lectura de su novela, en el que se le comparaba con Mercedes Salisachs.
Terminó su intervención aconsejando que si quieres que te lean tienes que elegir bien el premio al que te presentas porque puedes ganar pero tu obra se puede quedar en un cajón.
Pasó el testigo a Vicente Marco, ganador o finalista en una treintena de premios literarios.
Empezó diciendo que, tristemente, donde hay dinero hay un chorizo al lado.
Se preguntó si los premios mediáticos están reñidos con la calidad literaria.
Contó que una vez presentó una obra de otro autor. A él lo presentaron como ganador de diversos premios literarios y después de presentar la obra el autor se vanaglorió de no haber ganado ningún premio literario y que eso era síntoma de que tenía calidad literaria. (Eso lo dijo el autor de su propia obra)
Vicente no supo qué hacer, aquella situación le pareció delirante.
A los treinta y tantos años (hace unos meses, acotó y carraspeó) se presentó a un premio de novela corta y lo ganó. Se preguntó qué hubiese pasado si hubiese perdido, quizá hubiese probado 2, 5 ó 10 veces más y luego hubiese dejado de escribir. Quizá.
El año que Marta se presentó al Planeta lo ganó J. J. Millás con una novela autobiográfica, cosa que todavía no entiende Vicente pues las obras han de presentarse con seudónimo.
Él ha sido miembro de jurado varias veces. Una vez quedaron 4 finalistas y el miembro que formaba parte de la organización pidió abrir las plicas antes de elegir al ganador por si había alguien que no les cayera bien. Las abrieron y lo declararon desierto.
Otra vez ocurrió que se pidió rescatar un relato descartado por el jurado de preselección.
Cosas kafkianas.
El día que recoges el premio es un día mágico, al día siguiente sigues siendo el mismo gilipollas de siempre.
Marta intervino para decir que no critica la política de Planeta porque entiende que no apuesten 600.000 € por un autor desconocido, y que cuando participas en ese premio ya sabes, o deberías saberlo, a qué juegas.
Vcente repuso que para ti es gratificante pero es una mentira y lo peor es la intención de dar apariencia de limpieza.
Quien se haya fijado en la foto de inicio se habrá dado cuenta que la persona de la izquierda no es Carmen Amoraga, es Sebastián Roa, escritor galardonado con varios premios literarios, pero José Luis y Vicente le llamaron Carmen varias veces a lo largo de la mesa redonda.
Cuando iba a comenzar a hablar Sebastián, Marta indicó que la novela con la que Carmen quedó segunda en el Premio Planeta, El tiempo mientras tanto, es espectacular.
Sebastián dijo que no entendía cómo Lorenzo Silva podía haber ganado el Planeta de este año con una novela protagonizada por los guardias civiles que han protagonizado otras anteriores. El nivel de corrupción es proporcional a la cuantía del premio.
Él elegía premios con una dotación entre 3.000 y 4.000 euros en el caso de novela y de 1.200 a 1.500 euros en el caso de relatos.
De estos premios amañados dijo que no son una estafa penal pero sí una estafa moral. Y a ello hay que añadir que hay premios en los que las bases permiten publicar la obra durante un plazo de 5 años, con lo que ganes o pierdas puedes tener tu novela bloqueada sin publicar.
Un editor sabe que si un autor ha ganado premios de pequeña cuantía es que es bueno porque esos premios son más limpios.
Vicente Marco se iba a presentar al Premio Nadal hasta que leyó la base nº 14 acerca de que se quedan los derechos d ela obra para hacer con ella lo que quieran.
Los premios sirven para el curriculum, su último libro, que presentó al día siguiente, se ha publicado gracias a haber ganado otro premio y una editorial le llamó interesada en sus obras. Esta editorial, sevillana, se llama Autores premiados.
Los premios sirven para el curriculum y sobretodo sirven a los autores de relatos o de poesía, para los que es muy difícil publicar.
Una persona del público, un poeta ¡Dios mío!, intervino para contarnos que el se presenta a algunos premios importantes para saber si su obra es buena por el puesto en que queda, porque sabe que los premios importantes están dados, y citó a las editoriales Visor e Hiperión como culpables de esto.
Marta Querol, que también ha intervenido como jurado, comentó que a veces el jurado de pre-selección escoge cuatro novelas muy malas junto con la que debe ganar para que el jurado no tenga opción. En este caso el jurado es honesto pero el premio no.
Terminó José Luis diciendo que, habiendo tantísimos premios, la mayoría pasan desapercibidos y que la gente compra los premios comerciales.
Yo puedo añadir a todo esto que este verano hemos tenido el caso flagrante del Premio RBA de novela negra, dorado con 120.000 euros y que ha recaído en Michael Connelly.
El escrito se lo merece, tengo 20 novelas suyas, pero todo fue un montaje para robar el escritor a Ediciones B.
Y con esto... se acabó
sábado, 1 de diciembre de 2012
jueves, 29 de noviembre de 2012
Se pasará lista
Cuando el imperio almorávide colapsó a mediados del siglo XII, una esplendorosa taifa surgió en el Levante español. Con Valencia y Murcia como principales ciudades, el Sharq al-Ándalus se convirtió en un reino musulmán aliado de los cristianos. Mientras el fanatismo almohade cruzaba el Estrecho desde África y amenazaba con arrasar la nueva etapa de libertad recuperada, el rey Lobo edificaba fortalezas y palacios como el de La Zaydía, a orillas del Turia. El comercio de la seda y la poesía andalusí convivían con los mercenarios cristianos al servicio del Sharq al-Ándalus; los pensadores huían de la ola integrista que se extendía por el sur de la Península y se trasladaban al Reino del Lobo, cuyo lema era 'La felicidad y la prosperidad'. Pero este es un momento olvidado por la literatura.
Parece que el Levante se detuvo con la muerte de El Cid y solo despertó cuando Jaime I llegó a Valencia. ¿Qué nos estamos perdiendo?
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martes, 6 de noviembre de 2012
miércoles, 31 de octubre de 2012
Libro: Venganza de sangre
Venganza de sangre
Sebastián Roa
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Diseño de cubierta: Estudio Ediciones B
Fotografía: Thinkstock
Edita: Ediciones B
1ª edición: mayo de 2012, en esta editorial y formato
745 páginas, con un glosario y un índice
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Premio de novela histórica "Comarca del Cinca Medio".
En los días finales del dominio templario, el rey Jaime II de Aragón maniobra en la compleja red de influencias políticas de una Europa convulsa y sacudida por las guerras. La rivalidad con Francia y la casa de Anjou, la presencia de Castilla y las repúblicas italianas, los designios de la Santa Sede, la destrucción de la orden del Temple, el dominio de las islas mediterráneas. Al mismo tiempo, un joven soñador se bate con el mundo y consigo mismo mientras navega entre el afán de venganza y la búsqueda de su propia felicidad.
.
En su primera salida al mercado con Tropo Editores se incluyó un prólogo de José Luis Corral, que entre otras cosas decía:
"Escrita con buen pulso literario y con destreza narrativa, se sostiene en una abundante documentación historiográfica; y, como toda buena novela histórica, sumerge al lector en un pasado reconocible y verídico. Un libro para aprender y para disfrutar".
Dice Santiago Posteguillo en la portada de esta edición de bolsillo que el único defecto que tiene esta novela es que se acaba.
Es un buen resumen.
Me ha gustado mucho.
Hace unos días, en las I Jornadas de Literatura histórica, el escritor Juan Miguel Aguilera decía que una novela histórica debía contener buenas dosis de las tres "S": sudor, sangre y semen.
Venganza de sangre tiene dosis suficientes pero tiene más cosas, cuando crees que la venganza toca a su fin, estalla una sorpresa que había ido dando pistas a lo largo del libro.
Está muy equilibrada la acción protagonizada por el templario Blasco de Exea y las intrigas palaciegas en la corte de Jaime II de Aragón.
Repito, me ha gustado mucho. Espero poder decírselo el mes que viene en la presentación de su nueva novela, La loba de Al-Andalus, en el Museo de los soldaditos de plomo.
Y además sale mi pueblo:
Premio de novela histórica "Comarca del Cinca Medio".
En los días finales del dominio templario, el rey Jaime II de Aragón maniobra en la compleja red de influencias políticas de una Europa convulsa y sacudida por las guerras. La rivalidad con Francia y la casa de Anjou, la presencia de Castilla y las repúblicas italianas, los designios de la Santa Sede, la destrucción de la orden del Temple, el dominio de las islas mediterráneas. Al mismo tiempo, un joven soñador se bate con el mundo y consigo mismo mientras navega entre el afán de venganza y la búsqueda de su propia felicidad.
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En su primera salida al mercado con Tropo Editores se incluyó un prólogo de José Luis Corral, que entre otras cosas decía:
"Escrita con buen pulso literario y con destreza narrativa, se sostiene en una abundante documentación historiográfica; y, como toda buena novela histórica, sumerge al lector en un pasado reconocible y verídico. Un libro para aprender y para disfrutar".
Dice Santiago Posteguillo en la portada de esta edición de bolsillo que el único defecto que tiene esta novela es que se acaba.
Es un buen resumen.
Me ha gustado mucho.
Hace unos días, en las I Jornadas de Literatura histórica, el escritor Juan Miguel Aguilera decía que una novela histórica debía contener buenas dosis de las tres "S": sudor, sangre y semen.
Venganza de sangre tiene dosis suficientes pero tiene más cosas, cuando crees que la venganza toca a su fin, estalla una sorpresa que había ido dando pistas a lo largo del libro.
Está muy equilibrada la acción protagonizada por el templario Blasco de Exea y las intrigas palaciegas en la corte de Jaime II de Aragón.
Repito, me ha gustado mucho. Espero poder decírselo el mes que viene en la presentación de su nueva novela, La loba de Al-Andalus, en el Museo de los soldaditos de plomo.
Y además sale mi pueblo:
domingo, 28 de octubre de 2012
Liturgia literaria con Fernando Ortega
El otro día asistí a la Liturgia literaria de Bibliocafé.
Estaba a cargo de Fernado Ortega, autor de El hechizo de Caissa, novela ambientada en el mundo del ajedrez.
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Entre los asistentes estaban los miembros de El cuaderno rojo, de quienes tuve noticia en la presentación de La loba de Al-Andalus, de Sebastián Roa, escritor que presentó este evento.
Yo no sabía de qué iba el invento y las palabras de Sebas tampoco pusieron mucha luz.
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Antes de que empezara la liturgia hablé un momento con Sebastián y pude felicitarle por su primera novela, Venganza de sangre, de la que entonces llevaba su lectura por la mitad.
También comentamos las Jornadas de Literatura histórica del fin de semana anterior, y lo agotadoras que resultaron para todos.
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Volviendo a la liturgia, Fernando explicó que no iba a explicar cómo se debe escribir una novela sino lo contrario, cómo no hacerlo y el mejor ejemplo de ello era cómo escribe él.
En el tiempo de debate una asistenta del publico le dijo que parecía un monologuista por cómo había hablado y gesticulado. Y tenía razón, lo digo ahora para que no se me olvide luego.
Habló de tres fases:
- Fase I. La documentación
- Fase II. Redacción
- Fase III. Correcciones
I. La documentación
En este punto habló de lecturas y de experimentación. De lecturas sobre el tema, como Una partida de ajedrez, y de experimentación porque aprendió a organizar torneos, a jugar partidas simultáneas y, con ayuda de la ONCE, a jugar a la ciega.
Importante fue el uso de internet para estudiar partidas míticas y al mismo nivel fueron las entrevistas con ajedrecistas de diferentes niveles y edades.
II. La redacción
Primero es necesaria una planificación y para ello se necesita partir de una historia base: ¿de qué va la película? en este caso el libro.
Luego hay que realizar una organización en líneas argumentales coincidentes con los personajes y las relaciones que haya entre ellos.
Posteriormente él realiza una planilla secuencia (Ver Fotografía) que pincha en un corcho de su despacho.
En su tercer proyecto de novela ha realizado lo anterior con la ayuda del programa Scrivener, aunque el resto lo ha hecho con un simple procesador de texto.
Luego se pasa a la escritura. Aquí contó la costumbre de ir enviando copias de seguridad a diferentes hermanos hasta que descubrió dropbox.
Siempre escribe a primera hora de la mañana, ha descubierto que es su mejor hora y que en su caso es fundamental que exista esta rutina de tener un horario.
En cuanto a la voz que narra, siempre utiliza la primera persona, no se ve capaz de escribir diálogos, le cuestan mucho y nunca queda contento.
No sabe que es el ritmo narrativo, ni tampoco tienen muy claro si un libro debe tener un final cerrado o abierto, dejando aspectos a la imaginación del lector.
III. Las correcciones
Es lo que más le cuesta, escribir El hechizo de Caissa le costó 5 meses, corregirla casi dos años. Nunca se acaba de corregir una novela.
Hay correcciones propias: quitar las miles de comas que pone de más, las ortográficas, de estilo, las argumentales, correcciones de fechas, de nombres -aquí contó que tuvo que cambiar nombres de personajes secundarios que se llamaban Pepe, por ejemplo, por Onofre, para que tuvieran nombres difíciles de olvidar.
Y las correcciones ajenas: ¿A quién se los doy a leer? ¿a personas que saben de esto o a familiares y amigos que me quieren?
Y luego: ¿A quién hago caso?
Acabó diciendo: "El trabajo de un escritor es mentir".
Lo cual da que pensar sobre todo lo anterior.
Y con esto y un poco de tertulia se acabó esta liturgia, que yo, equivocadamente, creí la primera.
La próxima liturgia literaria es con Vicente Marco el 14 de noviembre.
Y el día 30 del mismo mes habrá una mesa redonda, con cervecitas, de novela negra, como la que hubo este verano sobre novela histórica.
jueves, 4 de octubre de 2012
Presentación de La loba de Al-Andalus
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El otro día había comentado la presentación del último libro de Santiago Posteguillo, La noche que Frankenstein leyó el Quijote, y dije que volveríamos a tener a dicho autor por aquí, pero cambiando de papel, de presentado a presentador.
Eso ocurrió dos días después, el domingo por la tarde, para presentar la última novela de Sebastián Roa, La loba de Al-Andalus, autor al que conocí entre unas cervezas.
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Y fue en Bibliocafé, de la mano de José Luis, que ya tiene narices abrir un domingo por la tarde para acoger a gentuza a la que le gusta leer libros.
Después de José Luis habló Lucía, editora de Ediciones B que vino desde Madrid a participar en el acto, lo que demuestra la firme apuesta de la editorial por esta obra, de lo que me alegro.
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Lo primero que hizo Santiago Posteguillo fue agradecer el gesto, más en estos momentos en que la cultura, como todos los sectores, se encuentra en crisis y estos actos de animación ayudan al fomento de la lectura.
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La presentación estuvo ambientada por cuatro integrantes de un grupo de indumentaristas, del que no recuerdo el nombre. El autor explicó después cada uno de los componentes del vestuario que portaban pues aparecen en el libro.
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Santiago Posteguillo sabe hablar y habló muy bien tanto del libro como del autor, que fue alumno suyo en un taller de escritura creativa.
Le regaló una botella de mistela y los que no hemos leído el libro sólo pudimos enterarnos, por palabras de Sebastián Roa, que dicha bebida aparece en el libro en escenas que dejan ñoñas a las Cincuenta sombras de Grey. Y lo de ñoña lo dijo Santiago.
El autor comentó que después de escribir Venganza de sangre, su anterior novela, oía voces que le hablaban de una historia que no utilizó en el libro. Estas voces se sumaban a las que oye habitualmente diciéndole que mate a Santi (Santiago Álvarez, escritor y profesor Scrivener, de un programa de escritura).
Este otro santiago estaba presente, en un grupo de frikis que llevaban camisetas con la portada de la novela que se presentaba esa tarde. 2 de estas camisetas les fueron regaladas al presentador y presentado, pues ellos también forman parte de ese grupo friki llamado El cuaderno rojo, que se reúnen para hablar de libros, escritura y demás perversiones y que esa tarde dieron colorido al acto con las camisetas.
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.La presentación dio para más pero yo lo dejo aquí.
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Si con actos como este la gente no se anima a leer es que no tienen perdón.
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miércoles, 3 de octubre de 2012
viernes, 8 de junio de 2012
Novela histórica cervecera
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Organizado con El Cuaderno Rojo, y con motivo de las publicaciones en distintos formatos de "Venganza de sangre", de Sebastián Roa, "Devotio, los enemigos de César" de Gabriel Castelló y "El Señor de Lordemanos" de Miguel Badal, organizamos esta mesa redonda y desenfadada, donde correrán abundantes las palabras y la bebida, ya que podréis consumir todas las que queráis en nuestro Happy hour (2x1 en bebidas durante el evento).
En la tertulia, abierta a todos los presentes, los autores nos hablarán de su visión de la novela histórica y sus distintas experiencias de publicación recientes.
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Ayer acudí a Bibliocafé después de varias semanas. Había recibido una invitación de José Luis, alma de ese bendito antro, a través de feisbuk, de donde he tomado el cartel, la convocatoria y la foto, e hice lo posible para estar allí.
Y mereció la pena.
No conocía a ninguno de los tres escritores, sólo del primero, Sebastián Roa, tenía alguna referencia de su novela Venganza de sangre, pero sólo eso.
Por cierto, antes de que se me olvide: en la fotografía Sebastián está sentado a la izquierda, a su izquierda está Gabriel y en el extremo derecho, detrás del cartel, Miguel.
Empezó fuerte el debate pues la primera cuestión que plantearon los escritores fue si la novela histórica debe entretener y a la vez enseñar.
El tendido estuvo dividido, hubo quien dijo que sí, que espera aprender de una época, un hecho, una persona al leer una novela histórica pero lo primero que tiene que tener es una buena trama que le atrape.
Hubo quien dijo que sólo quería que le entretuviera porque no podía conocer al autor del libro y se cuestionaba la fiabilidad del escritor.
Esta intervención dio paso a si el autor debe ser fiel a la historia o se puede permitir licencias. Los tres escritores fueron taxativos en este punto: el autor ha de ser veraz en lo que dice. Lo difícil, en esto también estuvieron de acuerdo, es dar con una trama interesante que se amolde a los hechos históricos.
Aquí Sebastián dijo que, después de varias novelas históricas, si tuviera que matar a un personaje histórico en una fecha diferente a la real por necesidades de su historia lo haría, y lo explicaría en una nota al final del libro.
Esto puso sobre la mesa el tema de las notas a pie de página. Hubo parte del público que las aborrecen y otra parte que las agradecen.
Otra escritora, Marta Querol, dijo que depende: Una nota sucinta se agradece, una nota que ocupa 3/4 partes de una página es mejor andarla al final del libro.
El escritor Santiago Álvarez, conocido de S. Cid, también estaba el detective Mejía, dijo que no concebimos las notas en una novela negra y sí en una histórica.
Y aquí se planteó la duda: ¿Qué es una novela histórica? Para una espectadora, que siempre aparece con sombrero, no es novela histórica cualquier obra que se desarrolle en una época anterior. No es novela histórica, según su opinión, ni Los pilares de la tierra, ni El nombre de la rosa.
Un profesor de secundaria contó su experiencia con un libro sin mucha base histórica, El código Da Vinci. Fue lectura durante dos año en su clase y en el viaje de fin de curso a París, siempre es a París, los alumnos se interesaban por la Gioconda al llegar al museo. Eso ocurrió los dos años que se tuvieron que leer esa novela.
Desde entonces pasan por delante del cuadro como pasan por los demás. Lo que quería explicar con este ejemplo es que siempre será mejor leer algo con fallos que no leer, y que aquel libro sirvió para que los alumnos preguntasen en el viaje.
Ante esto hubo gestos de desaprobación.
Hubo más cosas, pero sería otra historia, novelada o no.
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Lo de la cerveza.
José Luis, que no asistió por estar en el Feria del libro de mi pueblo, nos obsequió con un Happy Hour y tuvimos 2 bebidas al precio de una, lo que fomentó la intensidad del debate.
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Ayer acudí a Bibliocafé después de varias semanas. Había recibido una invitación de José Luis, alma de ese bendito antro, a través de feisbuk, de donde he tomado el cartel, la convocatoria y la foto, e hice lo posible para estar allí.
Y mereció la pena.
No conocía a ninguno de los tres escritores, sólo del primero, Sebastián Roa, tenía alguna referencia de su novela Venganza de sangre, pero sólo eso.
Por cierto, antes de que se me olvide: en la fotografía Sebastián está sentado a la izquierda, a su izquierda está Gabriel y en el extremo derecho, detrás del cartel, Miguel.
Empezó fuerte el debate pues la primera cuestión que plantearon los escritores fue si la novela histórica debe entretener y a la vez enseñar.
El tendido estuvo dividido, hubo quien dijo que sí, que espera aprender de una época, un hecho, una persona al leer una novela histórica pero lo primero que tiene que tener es una buena trama que le atrape.
Hubo quien dijo que sólo quería que le entretuviera porque no podía conocer al autor del libro y se cuestionaba la fiabilidad del escritor.
Esta intervención dio paso a si el autor debe ser fiel a la historia o se puede permitir licencias. Los tres escritores fueron taxativos en este punto: el autor ha de ser veraz en lo que dice. Lo difícil, en esto también estuvieron de acuerdo, es dar con una trama interesante que se amolde a los hechos históricos.
Aquí Sebastián dijo que, después de varias novelas históricas, si tuviera que matar a un personaje histórico en una fecha diferente a la real por necesidades de su historia lo haría, y lo explicaría en una nota al final del libro.
Esto puso sobre la mesa el tema de las notas a pie de página. Hubo parte del público que las aborrecen y otra parte que las agradecen.
Otra escritora, Marta Querol, dijo que depende: Una nota sucinta se agradece, una nota que ocupa 3/4 partes de una página es mejor andarla al final del libro.
El escritor Santiago Álvarez, conocido de S. Cid, también estaba el detective Mejía, dijo que no concebimos las notas en una novela negra y sí en una histórica.
Y aquí se planteó la duda: ¿Qué es una novela histórica? Para una espectadora, que siempre aparece con sombrero, no es novela histórica cualquier obra que se desarrolle en una época anterior. No es novela histórica, según su opinión, ni Los pilares de la tierra, ni El nombre de la rosa.
Un profesor de secundaria contó su experiencia con un libro sin mucha base histórica, El código Da Vinci. Fue lectura durante dos año en su clase y en el viaje de fin de curso a París, siempre es a París, los alumnos se interesaban por la Gioconda al llegar al museo. Eso ocurrió los dos años que se tuvieron que leer esa novela.
Desde entonces pasan por delante del cuadro como pasan por los demás. Lo que quería explicar con este ejemplo es que siempre será mejor leer algo con fallos que no leer, y que aquel libro sirvió para que los alumnos preguntasen en el viaje.
Ante esto hubo gestos de desaprobación.
Hubo más cosas, pero sería otra historia, novelada o no.
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Lo de la cerveza.
José Luis, que no asistió por estar en el Feria del libro de mi pueblo, nos obsequió con un Happy Hour y tuvimos 2 bebidas al precio de una, lo que fomentó la intensidad del debate.
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