Hatfields & McCoys
Hatfields & McCoys
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Año: 2012
País: EE.UU.
Dirección: Kevin Reynolds
Intérpretes: Kevin Costner, Bill Paxton, Matt Barr, Tom Berenger, Powers Boothe, Andrew Howard, Jena Malone, Lindsay Pulsipher, Sarah Parish, Ronan Vibert, Noel Fisher, Boyd Holbrook, Mare Winningham
Guión: Bill Kerby, Ted Mann, Ronald Parker
Música: John Debney, Tony Morales
Fotografía: Arthur Reinhart
Género: Drama, western
Duración: 3 episodios (290 minutos)
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La guerra de secesión. En el bando sudista luchan codo con codo “Devil” Anse Hatfield y Randall McCoy, jefes de sus respectivas familias. Pero el descreído y pragmático Devil, dando la contienda por perdida, decide desertar y volver a casa en Fork Tug, en Kentucky. Decisión que no entiende Randall, hombre de honor y temeroso de Dios. Se ha abierto una grieta en su relación, que el tiempo no hace sino agrandar. Porque Devil prospera en casa talando árboles, mientras Randall sobrevive a una matanza y acaba en un campo de prisioneros. Y el resentimiento irá “in crescendo” cuando un pariente de Randall es asesinado por haber servido con los unionistas. De modo que el enfrentamiento entre clanes será inevitable.
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La historia se basa en hechos reales -pero no quiere decir, ni muchísimo menos que sea algo parecido a los productos que nos endosan después de comer en Antena 3- y el hecho de que History Channel esté tras producción avala el rigor en la descripción del violentísimo enfrentamiento entre los Hatfield y los McCoy.
Tiene una cuidada puesta en escena y una fotografía que peca un poco en los marrones, supongo que para darle ese toque de documental, seriedad o tristeza.
Se utilizan con profusión los escenarios naturales que se supone que son los territorios fronterizos entre Kentucky y Virginia Occidental.
Cuando veía los capítulos me imaginaba la versión española y me he echado a reír por no llorar.
Vemos a las dos familias que al tercer o cuarto asesinato pierden la cabeza y se ven arrastradas a una venganza que hay que renovar con cada muerte en ambos bandos.
Muy interesante.
Tiene una cuidada puesta en escena y una fotografía que peca un poco en los marrones, supongo que para darle ese toque de documental, seriedad o tristeza.
Se utilizan con profusión los escenarios naturales que se supone que son los territorios fronterizos entre Kentucky y Virginia Occidental.
Cuando veía los capítulos me imaginaba la versión española y me he echado a reír por no llorar.
Vemos a las dos familias que al tercer o cuarto asesinato pierden la cabeza y se ven arrastradas a una venganza que hay que renovar con cada muerte en ambos bandos.
Muy interesante.




